El 'efecto AXE' de Yaiza: 800
días de baja y una incapacidad permanente
Imagen
del salto de Yaiza en el Ibiza AXE Space Jump de 2013 y aspecto de la joven en
el hospital donde se recuperaba de las lesiones sufridas. YAIZA SCHMÖHER
|CHANGE.ORG
El concurso de la
conocida marca en el que participó Yaiza Schmöhe acabó en tragedia y hoy
denuncia su indefensión en Change.orgPiden el cierre de un canal de Youtube en
Change.org por apología del acoso sexual
Lo que prometía ser
una tarde de emociones y sensaciones fuertes se convirtió, aquel 22 de junio de
2013, en una pesadilla que la marcaría para siempre. Yaiza Schmöhe era una de
las semifinalistas del concurso AXE Apollo Space Academy, que enviaría al
espacio a 22 personas. Un sueño para esta doctora en Física Teórica y
Cosmología que tornaría en la peor experiencia de su vida.Después de destacarse
sobre las 17.400 personas que iniciaron el concurso, Yaiza y otros 20 jóvenes
españoles aterrizaron en Ibiza para celebrar la prueba más impactante: un
blob-jump. De lo que hicieran aquella tarde dependería que se encontraran entre
los dos afortunados que competirían por un puesto español en la nave espacial.
Entre nervios e impaciencia, observaban los ensayos, en los que participaban
voluntarios y periodistas, pero ninguno de ellos. El primer contacto con el
blobbing sería el decisivo. Este deporte de aventura consta de dos sencillos
elementos: una colchoneta y una plataforma. El saltador permanece sentado en la
colchoneta con los brazos abrazándose las rodillas, en posición de bomba, y dos
o tres personas se lanzan desde la plataforma elevada sobre el otro extremo del
hinchable, de forma que el saltador sale disparado a cinco o seis metros de
altura y cae en el agua. A priori, esta actividad, habitual en las despedidas
de soltero, no es peligrosa si se guardan unas mínimas medidas de seguridad.
Pero aquella noche, cuatro de los saltadores acabarían en el hospital.Una caída
de cinco pisos
Aspecto de Yaiza en
el hospital, tras el concurso. YAIZA SCHMÖHE |YOUTUBE
Yaiza era la última
participante. Mientras esperaban su turno, los concursantes veían los saltos de
sus compañeros desde unas pantallas gigantes. Iban vestidos con trajes de
astronauta que ellos mismos habían diseñado, incluido el casco, y que nadie
revisó porque "se les había echado el tiempo encima". Yaiza decidió
en el último momento noponerse su casco de papel maché. "Un amigo,
profesor de acrobacias me dijo: 'ni se te ocurra saltar con eso, te puedes
degollar'", recuerda.Pero lo peligroso de saltar con un traje amateur era
la menor de sus preocupaciones, porque mientras esperaba vio que la
organización había cambiado las condiciones de la prueba. "En lugar de dos
personas, a la colchoneta saltaban tres y, para que fuera aún más espectacular,
habían subido unos metros la plataforma. No hace falta ser físico para saber
que si saltan más, y desde más alto, la fuerza con la que saldrá volando el
saltador será mayor, sobre todo si nadie tiene en cuenta el peso".Así que
cuando su turno llegó, a las 11 de la noche, Yaiza iba mentalizada de que la
experiencia iba a ser más fuerte de lo esperado. Había competido en salto de
trampolín, así que sabía cómo caer para no hacerse daño. Eso si hubiera podido
ver el agua antes del impacto, claro."Era ya noche cerrada y, para añadir
efectismo, la organización había instalado unos potentes focos que seguían al
concursante en su salto, y lo cegaban, pero no iluminaban el agua", relata
la joven. El resultado: un salto de 12,5 metros, equivalente a un quinto piso
-el Record Guiness está en 22- y una caída a ciegas de cara al agua. "Los
trampolines de competición nunca se elevan más de 10 metros porque, a partir de
esa altura, o caes de pie o el golpe que te da el agua es como caer al
suelo", dice.Una incapacidad permanente del 48%Y lo peor se produjo. La
fueron a buscar en moto de agua y le preguntaron si estaba bien. "Estaba
rara, como disociada, era como si tuviera una parte del cerebro bloqueado, pero
como los vi muy alarmados, supuse que todo iba bien", relata. Al salir del
agua, tenía un ojo hinchadísimo y morado. En la improvisada enfermería de la
organización le dieron un ibuprofeno, pero dos enfermeras entre el público la
instaron a ir inmediatamente al hospital. Por el aspecto de su cara, podía
tener un derrame cerebral."Cogí un taxi, acompañada de la chica que hacía
de enlace entre la empresa y los concursantes, y tuvimos que recorrer tres
centros antes de que me atendieran: nadie tenía ni idea de qué seguro
teníamos". Finalmente, en su parte de urgencias aparecería, efectivamente:
"Seguro desconocido".La sorpresa llegó cuando, al llegar, encontró a
otros tres compañeros, también heridos: uno se había cortado la nariz al saltar
con un casco de moto, otra tenía lesiones en la columna y una tercera, los
ligamentos de una rodilla rotos. Yaiza se había fracturado dos huesos de la
cara y tenía contusiones en el cuello y las rodillas. Tanto ella como las otras
dos concursantes acabaron en el quirófano. Tras el ojo izquierdo de esta
profesora de Física y Química hay hoy una malla de titanio que le ha impedido
trabajar desde entonces. "Veo doble si miro para arriba, para abajo o
hacia los lados, así que no veo la pizarra ni a la mayor parte de la clase. Si
hay un vaso encima de la mesa, es fácil que lo tire y me cuesta mucho bajar
escaleras, así que imagínate el peligro que puedo tener en un
laboratorio", asegura. Tiene reconocida una incapacidad permanente del
48%.Lleva de baja más de 800 días y ha tenido que recibir atención psicológica.
La bajada de defensas que le provocó el estrés del accidente le hizo
desarrollar, además, varias enfermedades. "Yo era una persona alegre,
vital, deportista, y esto me ha cambiado la vida por completo".AXE se
desentiendeCon Unilever, la empresa propietaria de AXE, no ha vuelto a tener
ningún contacto. "No quieren saber nada, se limpian las manos",
cuenta. Por eso, Yaiza interpuso contra ellos, el otoño de 2013, una querella
por un delito de lesiones por imprudencia, que sigue en el juzgado. Pero las
cosas de Palacio van despacio y, mientras tanto, ella se siente
"completamente ignorada". FCINCO se puso en contacto en la tarde del
lunes con Unilever y la compañía ha declinado hacer declaraciones. Unos escuetos
"esto se contrató" y "sí que fue atendida, fue al
hospital", y sólo esperar a la resolución judicial. "No podemos hacer
más". El pasado viernes, después de darle muchas vueltas, Yaiza decidió
que lo suyo era dar a conocer su historia al mundo. Más de 200.000 personas han
firmado ya su petición en Change.org. "El concurso de AXE me ha destrozado
la vida y eso ya no puedo cambiarlo. Lo que sí podemos cambiar es la impunidad
con la que actúan grandes marcas como Unilever al no responsabilizarse de sus
errores, que entiendan que las personas somos más importantes que sus productos
y que no jueguen jamás con la vida de nadie por un poco de publicidad",
reza su carta.Abrumada por la respuesta, lo que más anima una nueva semana de
lucha de Yaiza son los mensajes de sus antiguos alumnos. No les había explicado
por qué hace más de dos años que no llena de fórmulas el encerado de su aula en
el instituto. La competición de AXE era su particular ejemplo de que hay que
luchar por los sueños. No quería romper tan buen propósito, como aquella tarde
le rompió la vida a ella.
El comunicado, un día
después
Tras la publicación
este martes de la noticia en FCINCO, la compañía -esta vez sí- ha decidido
emitir un comunicado en el que asegura que Eleven fue la agencia que diseñó y
organizó el evento y "adoptó en todo momento las máximas medidas de
seguridad". Axe señala que Space Jump era una actividad de riesgo y esta
circunstancia era conocida por los participantes debido a un documento firmado
por ellos mismos antes de participar. La compañía indica, además, que ofreció
apoyo "desde el primer momento" a Yaiza, que nunca se ha desentendido
del tema y que, tras el incidente, continuó interesándose por su estado de
salud "sin recibir respuesta alguna". Así, la marca amenaza con
emprender acciones legales ante lo que ellos describen como una "campaña
de difusión sistemática e indiscriminada de una versión de los hechos, sesgada
y poco ajustada a la realidad de lo acaecido".
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